Cuando no se para de pensar en infinitas posibilidades, de distintas metas y por cualquier desconocida limitación según lo que nos ha tocado vivir, uno se pregunta si caer en diferentes tentaciones no es más que una forma de escapar de aquello. Querer lo inalcanzable y aveces inexplicable. O son acaso las tentaciones el reflejo de lo que realmente queremos.
Tentaciones de abandonar lo que nos cuesta, o hasta tentaciones como la infidelidad.
¿Es querer escapar por la salida fácil arriesgando lo que en verdad vale la pena o es lo que realmente queremos?
Pensar demasiado en preguntas como estas es el equivalente a hacer malabares con cuchillas, uno siempre intenta tomar las cosas de la base segura pero inevitablemente termina cortándose, leve o gravemente, y es ahí donde entra la suerte o el destino.
El ser humano de por sí tiende a arruinar las cosas. "Echando a perder se aprende", muchos se consuelan, pero yo me pregunto hasta cuando mierda, ¿no solo se puede aprender y ya?. En el reino animal es distinto, si no aprendes mueres, si lo intentas y fallas, mueres y es eso lo que demuestra que los animales que habitan la tierra son mucho más inteligentes y fuertes de lo que somos nosotros, porque bueno, de por sí el ser humano tiende a ser más débil mental y físicamente, porque nos mantienen la mayor parte de nuestro tiempo anestesiados y sobre protegidos, y eso supongo que hace aflorar las tentaciones.
Una persona muy inteligente (no sabia, solo inteligente), una vez me dijo:
"La vida es como un flipper donde solo tienes una ficha para jugar. ¿Prefieres no intentarlo o hacer lo que te de la gana en el juego, juntar puntos, avanzar niveles? recuerda que es así, una ficha, una vida."
Fue lo más nerd y profundo que he escuchado estos últimos días.
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