De la realidad a la fantasía hay un solo paso, el cual suelo dar muy a menudo.
Me gusta soñar y creer en cosas, como los elfos y los unicornios. Sé que ya estoy lo bastante crecidita para ilusionarme con cosas así, pero me gusta. Me gusta ver las estrellas y pedirles deseos. Me gusta levantar los pies del suelo cuando suena la sirena de las 12:00 porque o sino el diablo atara mi alma entre sus cadenas y me llevara con él. Me gusta pensar tantas cosas diferentes y me gusta creer.
Cada vez que tengo pena y duermo triste, algo que amo y ya se fue aparece en mis sueños y me gusta creer que es cierto; que ni siquiera la muerte puede alejar a los verdaderos amigos cuando se necesitan y que el amor es algo más que hormonas secretadas por un cerebro que al morir no servirá más que para comida de gusanos.
Me gusta levantarme sonriendo después de un sueño largo e incontable, algo que no se puede explicar, si no solo vivir. Y también de vez en cuando me gusta creer que existe el príncipe azul... aunque yo no este ni cerca de ser una princesa. Pero entonces está la realidad y la vivo por un tiempo y después me canso, vuelvo a mis fantasías y no puedo más sino soñar y desear que algún día mis sueños se hagan realidad, pero siempre esta ese, "Cuidado en lo que pidas, que te lo pueden dar",
Y no sé que más pensar.
1 comentarios:
Que viva la fantasía con un toque de realidad ...se me había olvidado lo de las 12 de levantar lo pies..
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