Si escribo es porque no quisiera reproducir estas palabras en voz alta.
Solo quiero sacarlas de mi sistema y que alguien más las cargue como la maldición que son.
El conocimiento es un arma de doble filo que a menudo nos juega en contra.
Los sabios optan por la locura y los creyentes de la soledad se hunden en ella. El cuerpo exige lo que el cerebro evita, nos pone a prueba y juega con nuestras débiles y blandas percepciones de la vida.
Somos juego de nosotros mismos.
Somos nuestro edén y nuestro tártaro.
La conciencia es la esencia sobrenatural que sabe todo y que la mayoría del tiempo ignoramos porque el cuerpo así nos manda. Somos reos de nuestra propia piel...
Somos mártires de nuestros deseos.
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