Deja posarme en tu ventana, ser quien te vea en la mañana… reemplazar al sol y a la luna en tu vida, ser la luz que guie tu camino, ser tu destino… El calor que pone tus mejillas coloradas como frambuesas, el frio que deja tus labios morados como ciruelas, deja ser yo quien las alterne, y sea yo quien las deguste… tus sabores tus olores, tus razones tus motivos, tus escapes, tus quejidos tus defectos y cada uno de los aspectos de tu vida mundana y espiritual.
Quiero ser parte de tu vida, como el panal es parte de la miel, no quiero ser dueña de esta como es el hombre que se apropia haciendo lo que se le antoje con él, ni la abeja que es quien de por sí lo creó todo.
No quiero ser tu acción ni tu reacción, quiero ser parte de ti en el proceso. No quiero ser tu dueña ni dominarte, no quiero olvidarte tampoco y menos dejarte.
El origen del amor habla por sí solo, no habla de cuerpos, no habla de carne, no habla de dueños ni de capataces, habla de esencia, de la existencia de lo divino, de lo vivido y lo no vivido, de lo que por ti he de llegar a hacer y lo que tú por mi ya has movido. Habla de cómo siendo tan poco en lo tangible podemos llegar a ser infinitos en lo invisible por otro ser, por ti.
Si muero antes que tu lucharé por ser tu ángel, tu valkiria, para que cuando de igual forma llegue tu hora de abandonar el mundo terrenal ser la primera en recibirte y en mostrarte todo lo que hay por delante. Sí has de sustituirme en la tierra no desistiré de cuidarte si todo sucede al revés no dudes que estaré ahí dispuesta a esperarte y escucharte…
Lo que me haces sentir es más allá que arte, más allá de comprensible y explicable, más allá de palabras, versos y trazos en papel, es un gesto, una canción sin letra, una danza extraña o un cuadro de colores o gris.
Bailar en la luna sin un peso en nuestros hombros, sin culpas sin reproches sin dedos apuntándonos. Bailar en la luna y abrazarte por los siglos de los siglos, con música del universo, la misma música que nos canta cada segundo en los oídos, nos dice nuestro futuro, nuestro pasado, y nos deja vivir en paz nuestro presente… Bailar en la luna, pasear por las estrellas y deslizarnos por los anillos de Júpiter hasta marearnos… ver la tierra desde lejos y unirnos en eternos abrazo en el frio de Plutón… nunca moriríamos pues el calor que nos protege es el de nuestro amor, que nos abriga mucho más de lo que lo hace el sol… abriga el interior, ilumina el exterior.
Volver a la tierra y ser los extraterrestres que algún día fueron humanos hasta que encontraron algo más, que no tuvieron que encontrar subiéndose en una nave espacial, sino más bien sumergiéndose dentro de uno mismo y explorar.
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